TELEGRAFISTA 24 DE MAYO

Día del telegrafista

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Un 24 de mayo Samuel Morse realizó la primera transmisión oficial. “What hath god wrought?” (Que ha creado Dios) fue el texto del mensaje.

El Día del Telegrafista es una conmemoración a nivel nacional en la que se hace un reconocimiento a la actividad que ha desempeñado ese gremio a lo largo de la historia para que los mensajes telegráficos lleguen a los más apartados rincones del país.

La palabra telégrafo viene del griego “tele” que significa lejos y “graphos”, que quiere decir escribir.

La historia de la telegrafía argentina

La historia de la telegrafía argentina encuentra sus primeros antecedentes en su variante óptica en 1815, poco después de la Revolución de Mayo de 1810, aunque su mayor desarrollo se daría con la difusión de la telegrafía eléctrica durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. Argentina recién dispondría de un enlace autónomo con Europa en 1910, aunque la red telegráfica en relación a su población llegaría a ser una de las mayores del mundo ya que en su presidencia se tendieron 5000 kilómetros de líneas telegráficas.

Los objetivos de esta tecnología de la comunicación consistía en analizar y observar las tácticas que eran realizadas por el Estado, para conseguir generar una presencia en los territorios de difícil control. También funcionaba para mejorar el tráfico comercial, y progresar a través de la construcción de caminos y vías ferroviarias entre Argentina y Chile que utilizó gran parte de la población.

El telégrafo consiste en un sistema de señales eléctricas para la transmisión de mensajes de texto codificados, como con el código Morse, mediante líneas alámbricas o comunicaciones de radio. El telégrafo eléctrico, o más comúnmente sólo ‘telégrafo’, reemplazó a los sistemas de transmisión de señales ópticas de semáforos, como los diseñados por Claude Chappe para el ejército francés y Friedrich Clemens Gerke para el ejército prusiano, convirtiéndose así en la primera forma de comunicación eléctrica.

Historia del telégrafo

El primer telégrafo fue ideado por Claude Chappe en 1794, aunque no se trataba de un telégrafo eléctrico. Fundamentalmente era un sistema visual que empleaba una bandera basada en el alfabeto y necesitaba de una línea de visión para la comunicación.

Más tarde, este sistema fue reemplazado por el telégrafo eléctrico. En 1809 un nuevo telégrafo fue creado en Baviera por Samuel Thomas von Sömmerring. Este físico alemán empleó 35 cables con electrodos de oro en agua. La comunicación finalizaba a una distancia de unos 609 metros, y era detectada por la cantidad de gas producido por la electrólisis.

En 1828, el químico e inventor Harrison Gray Dyar inventó el primer telégrafo de Estados Unidos, el cual enviaba chispas eléctricas gracias a una cinta de papel a la que se trataba químicamente para grabar puntos y guiones.

Aun así los cimientos para el desarrollo a gran escala de las comunicaciones electrónicas quedaron establecidas en 1825, con la fabricación del electroimán por el físico William Sturgeon. Este inventor británico mostró el poder del electroimán gracias al levantamiento de unos 4 kg. empleando sólo un trozo de hierro de unos 200 gr. que estaba recubierto de cables por los que transitaba la corriente de una batería. No obstante, el verdadero poder del electroimán es su papel en la fabricación de incontables inventos en el futuro.

En 1830, el físico estadounidense Joseph Henry enseñó el potencial del electroimán de Sturgeon para ser empleado en las comunicaciones a larga distancia. Para ello envió una comunicación electrónica a través de un cable que medía 1,6 kilómetros que activó un electroimán, el cual hizo sonar una campana.

Joseph Henry contribuyó enormemente al mundo del electromagnetismo y es considerado el primer inventor del telégrafo, eclipsado posteriormente por Samuel Morse.

No obstante, fue el estadounidense Samuel Morse quien ingenió con éxito el electroimán y perfeccionó el invento de Joseph Henry. Samuel Morse, que era inventor y pintor, realizó los bocetos de un “imán magnetizado” basándose en el trabajo de Henry. Ideó un sistema de telégrafo que fue puesto en práctica y consiguió ser todo un éxito comercial.

Mientras era profesor de arte y diseño en la Universidad de Nueva York, Morse probó que las señales podían ser transferidas por cable. Empleó pulsos de corriente para desviar un electroimán, el cual se encargaba de mover un marcador para generar códigos escritos en una tira de papel (lo que se conoce como código Morse). Al año siguiente, el artilugio fue modificado para poder integrar puntos y guiones. Realizó una demostración pública en 1838, pero tuvo que esperar cinco años para que el Congreso le financiara el proyecto y le diera 30.000 dólares con los que cimentar una línea telegráfica experimental de 64 kilómetros desde Washington a Baltimore.

Este pulsador es de 1844-1845 y fue elaborado por Alfred Vail como una mejora del telégrafo original de Samuel Morse. Alfred Vail ayudó a Morse en el desarrollo de un sistema práctico para enviar y recibir señales eléctricas por un cable, como pudieron demostrar con éxito en 1844.

Pasados seis años, los socios del Congreso presenciaron el envío y recepción de mensajes mediante una parte de la línea telegráfica. Samuel Morse y sus ayudantes consiguieron fondos privados para extender su línea a Filadelfia y Nueva York, y se empezó a emplear el telégrafo en pequeñas empresas. En 1861, Western Union fabricó su primera línea telegráfica transcontinental a través de las vías del ferrocarril. En 1881, el sistema postal telegráfico alcanzó las zonas rurales por razones económicas, y se vinculó con Western Union en 1943.

El código Morse original era impreso en una cinta. No obstante, en Estados Unidos se desarrolló la operación en clave de oído. Un trabajador eficiente podía transmitir entre 40 y 50 palabras por minuto. La transmisión automática fue introducida en 1914 y conseguía gestionar más del doble de esa cifra.